ALEJANDRO, un pater familia enamorado de su PILAR, fiel compañera en la vida y en el trabajo de sus viñas, han traído al mundo siete hijos, TERESA, BLANCA, DULCE, ALEJANDRO, LINAREJOS, FERNANDO y MYRIAM.
Hoy, este hombre de cabellos níveos y maneras de castellano viejo, defensor de sus raíces y vinculado desde los inicios a la defensa y formación de la DENOMINACIÓN DE ORIGEN RIBERA DEL DUERO, ha conseguido que se haga realidad el sueño de crear y criar sus propios vinos con la vides que desde hace decenas de años cultivan con esmero y tradición.